La pandemia global del COVID19 ha afectado a nuestras comunidades y hogares. Cada día aprendemos más de este virus, es importante recordar que estamos enfrentando a un virus nuevo y desconocido, incluyendo sus consecuencias a corto y largo plazo.
Una de las implicaciones del covid19 es su impacto en la Educación a todos sus niveles, desde el prescolar hasta los estudios de posgrado. Creemos que la rapidez con la que se estableció la enseñanza a distancia en este año escolar no será de mucha ayuda para hacer comparaciones con otros métodos en el futuro. Nos preocupa que hayamos perdido tiempo en no evaluar las lecciones aprendidas, debido a que nos hemos enfocado demasiado en como vamos a regresar a “nuestra vida normal”.
Ha habido un empuje de parte de nuestras autoridades para que los niños regresen a clases el año escolar entrante. La razones para este determinación incluye: 1) La mayor parte de los niños aprenden mejor cuando hay estructura y horarios fijos. 2) La mayor parte de los papás tienen que trabajar y la escuela provee una forma de guardería. 3) Muchos padres no se sienten competentes para apoyar y proveer tutoría a sus hijos. 4) Muchas familias no tienen los recursos tecnológicos y servicios de internet para facilitar el aprendizaje a distancia.

Recientemente la Academia Americana de Pediatría anunció que la socialización de los niños puede ser afectado negativamente si no regresan a la escuela, aumentando los riesgos de abuso, depresión, suicidio y violencia familiar. Nosotros pensamos que no hay suficiente evidencia para sustentar estas afirmaciones, si los niños se quedan en casa temporalmente. También tomamos en cuenta que los proponentes de “Escuela en Casa” (Home-schooling) en varios países notan que las destrezas sociales en estos niños son similares a los que van a la escuela. También afirman que los niños que asisten a la “escuela en casa” sufren de menos bullying, violencia escolar y abuso de drogas.
Estos son algunos de los factores que se están considerando, además de las disparidades socioeconómicas que afectan a muchas comunidades en el país, incluyendo: el nivel económico de los padres, la salud familiar y acceso a cuidados médicos. Estos y otros factores pueden influir en cuando y como regresar a la escuela.
Creemos que los factores citados tienen mérito, y creemos que la manera de como está organizada nuestra sociedad y cultura de enseñanza escolar les da a los niños la oportunidad de obtener su educación por maestros certificados en la enseñanza regular, avanzada y educación especial.
La escuela organiza la vida del niño con un horario, estructura y supervisión que frecuentemente los padres no pueden proveer. Esto también permite que muchos niños obtengan al menos dos comidas balanceadas al día combatiendo la desnutrición que afecta su desarrollo físico y cognitivo. También les permite a los papás trabajar mientras la escuela provee un tipo de guardería.
Debido a estas razones mencionadas, rara vez recomendamos que los estudiantes sean confinados a educación en casa (homebound) ordenada por el médico, al menos que haya una justificación médica y/o psiquiátrica; y aquí es donde creemos que estamos con esta pandemia. La preocupación principal es que este virus se transmite por las gotitas emitidas al hablar, respirar, toser y estornudar, especialmente con el contacto cercano a otras personas. De esta manera el salón de clases y el ambiente escolar son un perfecto caldo de cultivo para este virus, especialmente en otoño e invierno, cuando otros virus que también afectan a el sistema respiratorios son prevalentes. Esto hará mas difícil determinar cual es la causa de los síntomas de estos niños durante estas estaciones.
Muchos han enfatizado que los niños están a menos riesgo de los efectos del COVID-19, pensamos que los niños podrían ser vectores o transmisores a otros en la escuela incluyendo a compañeros vulnerables, maestros, familiares y a la comunidad. Asimismo que al igual que muchos trabajadores de la salud son infectados y luego no pueden trabajar esto podría ocurrir al personal escolar si son infectados.

Nuestra perspectiva como psiquiatras pediátricos es que los niños deben de seguir teniendo su educación en casa por el próximo año escolar, aun concediendo que pudieran tener un efecto negativo temporal en su educación. También pensamos que basado en nuestro conocimiento del desarrollo y otros aspectos formativos del niño no hay evidencia de un impacto negativo duradero en su desarrollo social.
Sobretodo nos preocupa el potencial de riesgo a la salud y mortalidad ligado al COVID-19 en nuestras comunidades donde hay una población mayormente hispana con una prevalencia alta a la diabetes mellitus y a otros desórdenes metabólicos que aumentan el riesgo a los efectos negativos de este virus.
Creemos que se debe invertir mas recursos para el enseñanza y aprendizaje a distancia para el próximo año escolar incluyendo: 1) tecnología, 2) conectividad al internet, 3) capacitación a los maestros para estas modalidades educativas, 4) incremento en tutoría, incluyendo ayuda técnica durante los fines de semana, 6) disponibilidad de comidas escolares a los niños que lo necesitan, 7) desarrollo de programas de bienestar para los niños y familias dando apoyo socioemocional durante el próximo año escolar.
Confiamos que en el próximo año tendremos mejores tratamientos médicos para combatir al COVID-19 y quizás vacunas preventivas. Esto mejorará la confianza y seguridad para que los niños puedan regresar eventualmente a la escuela.
