Nunca en la historia ha sido tan difícil decidir qué hacer con la educación de nuestros hijos como lo es ahora

El coronavirus llegó repentinamente, inesperadamente, amenazando e intimidando nuestras vidas como si no tuviéramos otras cosas de qué preocuparnos. Antes de darnos cuenta, el miedo a una amenaza desconocida invadió nuestras rutinas y los niños se quedaron atrapados en casa sin poder participar en ninguna actividad escolar en persona. La mayoría de nosotros sentimos como si estuviéramos aprendiendo a volar un avión en el aire.

Las escuelas no estaban preparadas para hacer frente a un cambio tan drástico y desafiante en la educación. Los padres se vieron obligados a reinventarse para mantener las demandas de, no solo ser padres, sino también maestros. Los niños se vieron forzados a adaptarse a esta vida escolar “normal” que era todo menos “normal”. La verdad es que todos estos cambios fueron necesarios para proteger a los miembros más vulnerables de la comunidad de una amenaza que no conoce ningún límite y ataca sin piedad.

El objetivo debería ser regresar a la escuela- Shrink Box

Estamos a cuatro semanas de regresar a clases y no hay claridad sobre cuál debería ser el mejor enfoque para regresar a la escuela. Queremos brindar nuestra opinión sobre cómo tomar esta decisión a nivel personal. Primero que todo, quisiéramos reconocer y recalcar la importancia de los siguientes factores:     

  • Los niños que están infectados generalmente no se enferman tanto como los adultos. 
  • Los niños podrían ser potenciales vectores que transmiten el virus a grupos vulnerables. 
  • Las escuelas no están totalmente equipadas para manejar las recomendaciones actuales del CDC para el distanciamiento social.
  • La naturaleza del desarrollo de un niño es una gran barrera en la implementación de las precauciones de seguridad escolar
  • Está claro que para algunos niños, el aprendizaje remoto puede ser un desafío difícil.
  • Los niños que reciben servicios de educación especial, no obtienen buenos resultados con el aprendizaje a distancia y requieren apoyo adicional.
  • Muchos padres no se sienten competentes para ayudar o asesorar a sus hijos como maestros.
  • Muchas familias no tienen los recursos para proporcionar tecnología adecuada y conectividad al Internet los cuales son necesarios para mantener el aprendizaje remoto en línea.
  • El objetivo es que los estudiantes estén físicamente presentes en la escuela lo antes posible, pero queremos lograr este objetivo de la manera más segura posible para cada comunidad.

La mayoría de los expertos concurren que las escuelas en áreas con altos niveles de propagación de COVID-19 deberían considerar no reabrir al aprendizaje escolar presencial hasta que los casos comiencen a disminuir. Sin embargo, hay muchas comunidades que no tienen altos niveles de COVID-19 cuyas escuelas comenzarán este otoño. Muchas familias dentro de estas comunidades no están seguras entre elegir el aprendizaje presencial, el aprendizaje híbrido o el aprendizaje a distancia. Cómo puede concluir, determinar qué forma de educación necesitan los niños en este momento es una tarea muy compleja y desafiante.

Entonces, ¿cómo tomar la mejor decisión para el aprendizaje de nuestros hijos? ¿Es mejor seleccionar el aprendizaje a distancia, híbrido o en persona?

Los cuatro factores

Al observar múltiples variables que afectan el aprendizaje escolar de los niños durante el tiempo de pandemia, seleccionamos cuatro factores que juegan un papel protagónico tanto en la seguridad como en la educación. Consideramos que los siguientes factores son muy importantes y pueden ayudar a las familias a tomar la mejor decisión escolar para las necesidades de sus hijos.

Las personas con mayor riesgo son admitidas con mayor frecuencia en los hospitales- Shrink Box

FACTOR UNO: Tener un familiar inmediato con alto riesgo a desarrollar formas severas de COVID-19

Según la evidencia científica, edad avanzada (> 65 años) y adultos a cualquier edad con condiciones crónicas médicas que incluyen obesidad, enfermedad cardíaca, enfermedad pulmonar, cáncer, presión arterial alta, diabetes o sistemas inmunes comprometidos tienen un mayor riesgo de desarrollar formas severas de COVID-19. Un estudio reciente publicado por JAMA Internal Medicine identificó la edad avanzada, el sexo masculino, el índice de masa corporal (IMC) más alto de lo normal, la enfermedad de las arterias coronarias, el cáncer activo, los niveles bajos de oxígeno y la disfunción renal y hepática al momento de admisión al hospital como factores de riesgo para muerte. La mayoría de las personas sin ninguno de los factores de riesgo anteriores, tienen una enfermedad leve y se recuperan con éxito en el hogar sin requerir hospitalización.

Sin embargo, aquellos que tienen factores de riesgo y contraen formas graves de la enfermedad reciben atención en el hospital y tienen tasas más altas de muerte. Debido a estas razones, creemos que tener un familiar inmediato en alto riesgo de desarrollar formas severas de COVID-19 es el factor más importante a tener en cuenta al pensar en volver a la escuela, y debería ser la primera pregunta que debe hacerse antes de decidir qué sistema escolar utilizar. Muchos expertos han identificado a los niños como posibles vectores que transmiten el virus, por lo tanto, si tiene una persona vulnerable en el hogar en contacto con un niño enfermo, esto podría tener consecuencias catastróficas.

Demasiados niños viven en “hogares con inseguridad alimentaria” – Shrink Box

FACTOR DOS: Familia que dependen de las escuelas y no puede proporcionar las necesidades básicas

No podemos negar esto, las escuelas en los Estados Unidos alimentan a los niños y satisfacen algunas de las necesidades más básicas. Según la organización No Kid Hungry, en los Estados Unidos hay más de 11 millones de niños que viven en lo que se ha denominado “hogares con inseguridad alimentaria”. Este término describe un hogar donde puede que no haya suficiente comida para que todos tengan una “vida saludable”. El Programa Nacional de Almuerzos Escolares proporciona fondos para comidas que alimentan a un promedio de 22 millones de niños. Cuando piensas en este número, entiendes la magnitud de este problema. El censo de los Estados Unidos estima que este año alcanzaremos aproximadamente 74.1 millones de la población total de niños. El humilde cálculo revela que 1 de cada 3 niños en nuestro país depende de la escuela para proporcionarles alimentos que sean suficientes para una “vida saludable”.

No es solo nuestra preocupación sino también nuestra responsabilidad asegurar que estos niños no pasen hambre como resultado de los ajustes en la vida escolar durante este año. Otro aspecto que generalmente se discute en este tema es la realidad de que las familias trabajadoras requieren que los niños asistan a la escuela para que puedan cumplir con sus responsabilidades. En otras palabras, las escuelas brindan asistencia de guardería para que las familias puedan prosperar. Está más allá de este escrito investigar las razones socioeconómicas de este factor, pero debemos aceptar que la sociedad no podrá funcionar plenamente y se verá afectada si los padres que trabajan no pueden obtener la asistencia de guardería que generalmente brindan las escuelas. Además de estas necesidades “físicas”, los estudiantes pueden prosperar en un entorno en el que se satisfacen las necesidades sociales, de seguridad y donde el autoestima se puede mejorar. Las necesidades básicas que las escuelas brindan en nuestra sociedad deben tenerse en cuenta al tomar estas decisiones importantes.

Si el niño no tiene ningún miembro de la familia en alto riesgo y la familia depende del sistema escolar para satisfacer algunas necesidades básicas, nuestra recomendación es considerar el aprendizaje presencial. Por otro lado, si hay un miembro de la familia en alto riesgo y la familia depende del sistema escolar para satisfacer algunas necesidades básicas, recomendamos que la familia considere otros factores, como la presencia de recursos tecnológicos, presencia de un entorno estructurado, historial de buen rendimiento al aprendizaje remoto o la necesidad de educación especial para ayudar a tomar la decisión más conveniente.   

Es posible que algunas familias no tengan los recursos para mantener el aprendizaje en línea- Shrink Box

FACTOR TRES: La falta de recursos tecnológicos y un entorno estructurado que proporcione aprendizaje en línea adecuado

Reconocemos que muchos niños tendrán una educación de menor calidad durante este tiempo y entendemos que para lograr el mejor rendimiento con el aprendizaje a distancia se necesita tener un entorno estructurado y un acceso adecuado a los recursos tecnológicos. Tener un ambiente de aprendizaje apropiado con un área de trabajo designada que elimine cualquier distracción obvia, como televisión, música alta, videojuegos y juguetes del área de trabajo de la escuela en casa de su hijo, es muy importante en el aprendizaje remoto. Sabemos que la mayoría de los niños aprenden mejor en un entorno estructurado con horarios fijos. Por lo tanto, tener un plan escolar diario con rutinas claras y predecibles que incluyen horas de acostarse y despertarse es recomendado.

Entendemos que muchas familias no tienen los recursos para proporcionar tecnología adecuada y conectividad a Internet para mantener el aprendizaje remoto en línea. Muchas escuelas en el país han encontrado formas de manejar esto proporcionando paquetes de trabajo en papel, pero esta forma de aprendizaje remoto depende en gran medida de los padres que no siempre pueden estar presentes en el hogar. Creemos que estos factores son elementos cruciales a considerar al decidir el método educativo de un niño.

Para el propósitos de este articulo, damos prioridad a la seguridad de los miembros de la familia en alto riesgo sobre el posible impacto transitorio en la educación escolar. Si el niño tiene un miembro de la familia en alto riesgo y carece de los recursos mencionados anteriormente, recomendamos que la familia considere el aprendizaje a distancia si: (1) la familia no depende de la escuela para satisfacer las necesidades básicas; (2) el niño no tiene ningún servicio educativo especial; (3) el niño tiene un historial de éxito en el aprendizaje remoto. Por otro lado, si el niño tiene un miembro de la familia en alto riesgo, carece de recursos tecnológicos, tiene un historial de pobre aprendizaje remoto y / o un historial de necesidades de educación especial, recomendamos que la familia considere el aprendizaje a distancia, aprendizaje híbrido o aprendizaje presencial de acuerdo con sus propias preferencias.

Los niños con educación especial pueden enfrentar un desafío muy único- Shrink Box

FACTOR CUATRO: Historia no exitosa con el aprendizaje a distancia y la presencia de necesidades de educación especial

Un factor a considerar pensando en tener una educación remota exitosa tiene que ver con cómo le fue al niño en el pasado con esta modalidad de educación. Nuestra historia reciente de aprendizaje a distancia debido a la pandemia, llevó al reconocimiento de muchos padres de que para algunos niños el aprendizaje académico en el hogar ha sido un gran desafío. Aunque creemos que la repentina y poco preparada forma cómo se realizó el aprendizaje remoto a principios de este año impacto negativamente el aprendizaje académicos de los niños, todavía creemos que un buen predictor del resultado del aprendizaje remoto es el historial de cómo les fue al niño en el pasado con esta modalidad de aprendizaje.

Otro elemento a considerar como un posible predictor del éxito del aprendizaje a distancia es la necesidad de servicios de educación especial por parte de un niño. Los niños con necesidades de educación especial que requieren enfoques específicos pueden tener desafíos importantes con el aprendizaje a distancia. No contar con la asistencia especializada de los maestros y las modificaciones necesarias para compensar la lectura, la escritura, las matemáticas o cualquier otro trastorno del aprendizaje pueden presentar una barrera importante para el aprendizaje en el hogar.

Muchos padres e hijos pueden sentirse abrumados al enfrentar estos obstáculos en el aprendizaje y recurrir a actividades menos estresantes y divertidas, por lo que se retrasan más en su aprendizaje académico. Creemos que el historial de desempeño con aprendizaje remoto y la presencia de servicios de educación especial pueden potencialmente ofrecer cierta comprensión sobre qué niño puede ser un mejor candidato para recibir educación a distancia en el hogar. En la situación de tener un familiar inmediato con alto riesgo de desarrollar COVID-19 grave, tener un hijo con antecedentes de buen rendimiento a distancia y sin necesidades de educación especial puede ser un predictor positivo de aprendizaje remoto. 

Queremos cerrar compartiendo estos dos árboles de decisión que esperamos ayuden a los padres, maestros y educadores a navegar a través de esta difícil decisión. Nos vemos en la escuela…

Algoritmo de decisión cuando no hay un familiar de alto riesgo.
Algoritmo de decisión cuando hay un familiar de alto riesgo.